martes, 8 de marzo de 2011

Día 35. Dos semanas

Comienza la cuenta atrás. Ya corre algo la barriga de mi padre cuando lo piensa, 14 días y vuelta a Granada. 14 días, 2 semanas justas. Parece que le causa un poco de ansiedad y algo de alegría. Dice que no sabe muy bien como tomarselo. La verdad es que yo quiero que pasen esos 14 días ya...aunque parece que mi opinión no es la importante.

Hoy ha llegado a Granja de Moreruela, punto en el que se dividen los caminos: el Sanabrés y la Vía de la Plata. Mi padre se ha decantado por este último, aunque los expertos dicen que el otro es mejor opción ya que está por allí. Ha preferido el camino francés por 2 razones principalmente: la guía que sigue dicta esa opción pero, sobre todo, porque quiere conocer el "otro camino". Del que la gente habla, donde hay peregrinos, albergues en todos los pueblos, donde elegir, ... Dice que así prueba un poco de todo en su primera experiencia. El sábado en Astorga sabrá si ha elegido bien.

En su primera experiencia mi padre dice haber entendido la idea del camino que engancha. Esa gente que repite o que hace etapas siempre que puede. La droga del camino. Aunque afirma que todavía no sabe como explicarlo, asegura que pronto lo intentará. Yo creo que lo único que quiere es ponernos los dientes largos.

Hoy ha visto una señal que le ha llamado la atención. Era un poste al que le faltaba la señal, pero que ponía STOP a 150 metros, como si la hubieran quitado y, efectivamente, la han colocado 150 metros adelante.

Por lo demás, no hay mucho más que contar, que mañana es la última noche que duerme en la provincia de Zamora (en Villabrázaro) y que en el sitio donde está hoy sí tienen calefacción y además la familia que lleva el albergue y el bar son muy amables y buena gente.

¡Ah! Se me olvidaba. Anoche cuando se acostó en una casa rehabilitada para funcionar como albergue a las afueras de un pueblo pequeñísimo, a las nueve y media de la noche empezaron a golpear la puerta como animales y se le pasó por la cabeza dos cosas: que podía ser un peregrino, en cuyo caso éste podría llamar al número de teléfono de la puerta y el encargado le abriría la puerta tras pagar su cuota o un sintecho que durmiera habitualmente allí. Decidió esconderse en el saco y esperar que no hicieran mucho más ruido, ya que ambas posibilidades se podían resolver del mismo modo. A la mañana siguiente, cuando abrió la puerta del albergue le embriagó un olor característico a indigente acompañado de un "buenos día compañero" de voz aguardentosa. Efectivamente, era un indigente con dos perros que acampó en la puerta del albergue. A juzgar por los resultados, al final fue un buen consejero el frío para mi padre, ya que si además de con frío hubiera dormido con ese olor le habría dado algo...con lo señorico que es...

Bueno, ya me despido, que hoy me he enrollado mucho.

Buenas noches.



2 comentarios:

  1. Jejeje mozalbete, menudos perlas que te encuentras por los caminos, menos mal que te quedaste dentro del saco.¡¡Dos semanas!!Madre mia... estoy muy orgullosa de ti, guapete, sigue asi.

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  2. Ánimo andarín! Dos semanas más y vuelta a la realidad..... Aprovecha lo que te queda al máximo.
    Besos.
    P.D: me puedes llamar un día por la mañana que no estoy currando mucho, por no decir nada.

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