sábado, 12 de marzo de 2011

Día 39. Camino Francés

Hola a todos y todas.

Hoy mi padre está rebosante de energías y de ánimo. Ha tenido de todo: han venido a verle Eva, Gonzalo y Clara, ha empezado con el camino francés, está en un albergue supergrande con otros peregrinos...no puede estar con más ánimos. Me alegro.

Empecemos por la mañana. Efectivamente, como ayer predije, hoy le ha llovido y no ha sido nada bonita su etapa. Anoche cuando se acostó parece ser que se tuvo que tomar un paracetamol porque no se encontraba nada bien. Parece que el frío de ese buen albergue le sentó regular. Eso le ha hecho levantarse más tarde de lo que habría querido levantarse y con espectativas de llegar tarde a Astorga. Juntando eso con la lluvia, ha decidido acelerar y darle caña para llegar a esta ciudad leonesa. Al final: 24 kilómetros en 4 horas. Ha llegado reventado. Sin embargo, ha llegado, se ha duchado y se ha renovado.

Ha comprado y ha hecho todo lo que necesitaba antes de que llegasen los tíos. Se han ido a comer cocido maragato a Las Termas, restaurante de mucha fama en esta ciudad. Muy bueno, dice mi padre, aunque dice que la carne estaba un poco seca, ha comido hasta no poder más y los garbanzos, la col, la sopa y las natillas buenísimas. Qué envidia, el mamón se hincha a comer bien. Luego han cogido el coche y se han ido a ver un pueblo llamado Castrillo de los Polvazares, que tiene dos calles, pero 5 restaurantes y 7 hospederías. Todo por su fama con el cocido y que el camino pasa por allí. Bonito pueblo de casas de piedra me cuenta mi padre.

A la vuelta a Astorga, mi padre ha decidido ir ya al albergue para prepararse para el día siguiente, en el que comienza la marcha por el camino de Santiago francés, el famoso, el que dicen que está lleno de gente. Ya ha comprobado un par de cosas. El albergue es considerablemente bueno (de los mejores de los que ha estado hasta ahora), ha llegado más gente después que él (una familia de almanes y un chico que no sabe muy bien de donde es). Dice haberse acordado del tito Edén porque la hospitalera parece ser húngara, como la tita Bazsa, a la que no conozco más que por skype, que alguna vez hemos hablado y me ha visto.

Está animado, como decía, porque ha entrado ya en la recta final. Él tenía marcadas 4 etapas grandes: Córdoba, Mérida, Salamanca y Astorga. Antes de la última, a Santiago, claro. Y ya sólo le queda ésta. Son 259 kilómetros, teniendo en cuenta que lleva casi 900 entre pecho y espalda, se antojan asumibles. Ya no puede haber excusas, tiene que terminarlo. Esperemos que el físico le acompañe. Además, mañana vuelve a cambiar de decena en cuanto a los días de camino. Mañana hace el día 40, y esta es la última vez que cambia de decena. Terminará en el 49...le quedan 10 días justos. ¡Qué ganas de verle!

En fin, un par de fotos para amenizar este rollazo que estoy contando: Casa de antiüedades con nombre curioso, calle de la Virgen de las Angustias en la Bañeza, la patrona de Granada, ¿cuándo dejarán de usar la letra comic sans para anunciarse la gente? y por último, la familia palentina al completo delante del ayuntamiento de Astorga, donde las horas las marcan los dos muñecos maragatos golpeando con martillos la campana.

En fin, me voy a la cama.

Buenas noches




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